Puerto a la deriva
Sirenas de alarma en Buenos Aires Los
conflictos sindicales y la falta de dragado del canal de acceso
ponen en jaque el status de las terminales porteñas.
La imagen de los tres chimpancés tapándose
con las manos oídos, ojos y boca es elocuente para ilustrar
lo que sucede cuando los importadores, exportadores, terminales
y líneas navieras les presentan un reclamo a las autoridades
que deben velar por la normal operatoria del comercio exterior:
parecen no oír, no ver ni hablar.
Así lo siente el sector privado, que
la semana última puso el grito en el cielo por los perjuicios
que ocasionó el paro de los fleteros (ver página 8),
una pizca de sal en una herida provocada por la combinación
de sobrecostos a las cargas, falta de dragado del canal de acceso
y ausencia de control público, todo lo cual pone en peligro
el status del puerto de Buenos Aires: podría convertirse
en uno de segunda clase, proveedor de cargas a Montevideo y Rio
Grande do Sul.
El conflicto sindical hizo que los exportadores
perdieran sus bodegas y, con ello, incumplieran contratos con el
exterior, y detuvo el ingreso de insumos claves para la industria
nacional (el 75% de las importaciones van a parar a la producción).
Así, también, la falta de dragado en el canal de acceso
hace que los buques más grandes, que ya circulan por los
océanos del mundo, se vayan olvidando de recalar en Buenos
Aires.
Catarsis
El martes último, en un desayuno organizado
por la Asociación Argentina de Logística Empresaria
(Arlog), unos 300 representantes del comercio exterior hicieron
una fuerte catarsis por los problemas que aquejan al puerto. No
faltaron los reproches entre los distintos actores, y sobraron los
reclamos al gobierno nacional por su inacción.
Allí, directivos de las terminales Río
de la Plata, Exolgan, Bactssa y Murchison -que en conjunto concentran
el 93% de la carga contenedorizada del país- demostraron
que ni siquiera las propias terminales tienen una posición
única. "Nadie escuchó al Centro de Navegación
que hace tiempo advirtió que si no se hace algo se va a perder
carga. Urgentemente se deben tomar acciones para no terminar como
un puerto secundario", señaló Antonio Zuidwijk,
director de Murchinson (terminal Zárate).
"Si no solucionamos el tema del dragado
y el ensanchamiento del canal, no vamos a poder atender la posibilidad
de incorporar nuevos armadores y buques de mayor porte", pronosticó
Sergio Canadell, jefe comercial de Exolgan, la terminal de Dock
Sud que empezó a realizar obras de profundización
por cuenta propia. Para Roberto Triay Cuestas, gerente comercial
de Terminales Río de la Plata (terminales 1, 2 y 3 de Puerto
Nuevo), "la obligación del Gobierno es seguir profundizando
el canal con el dinero de las tasas portuarias".
A propósito, un estudio elaborado por
la Comisión de Transporte y Logística de la Cámara
de Importadores de la República Argentina (CIRA) -presentado
en conferencia de prensa la semana última- señala
que la Administración General de Puertos (AGP) recauda por
la tasa a las cargas 15 millones de dólares por año.
"Es un impuesto. No hay ningún tipo de contraprestación
por estos fondos. Reclamamos que los usen para ensanchar el canal
de acceso", sostuvo Juan Carlos Mondello, titular de dicha
comisión.
"Ante estos conflictos, y debido a la
importancia que tiene el comercio exterior como generador de riqueza,
empleo y recaudación fiscal, no hemos escuchado ninguna declaración
tranquilizadora ni del subsecretario de Puertos y Vías Navegables,
ni del interventor de la AGP, ni del ministro de Planificación
Federal", lamentó Diego Pérez Santisteban, presidente
de la CIRA, y agregó: "La carga siempre pierde; a ella
siempre se le trasladan los costos finales. Estamos ante una situación
de total abandono".
Al cobro sin auditoría de aquella tasa
se suma el doble pago por el manipuleo de los contenedores -servicio
que la carga paga tanto a las terminales como a los buques- que
tampoco es controlado por autoridad alguna. Por otra parte, existe
un desembolso de US$ 8 por contenedor en concepto de seguridad.
"Fue arreglado arbitrariamente entre las terminales y las navieras,
sin consultarnos, y aún no vimos ninguna inversión
en seguridad", agregó Santisteban.
Las proyecciones señalan que este año
el volumen operado crecería entre un 8 y un 15 por ciento.
Por esa razón, el sector suena la alarma ante la necesidad
de inversiones, mayor control y una salida definitiva para los conflictos
sindicales que, en los últimos seis meses, pararon la actividad
durante 16 días.
Suplemento de comercio Exterior de La Nación
del 19/04/05
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Una
vez más
Bloqueos al comercio
La semana pasada, el paro de fleteros impidió
el ingreso y la salida de carga en Ezeiza y Puerto Nuevo. Exigen
una respuesta de las autoridades nacionales
Víctimas de la nueva modalidad de reclamos
sindicales, los exportadores e importadores no pudieron operar la
semana pasada con normalidad.
Durante tres días, las operaciones quedaron
paralizadas a raíz del bloqueo realizado en el aeropuerto
de Ezeiza y el puerto de Buenos Aires por el Sindicato Unico de
Fleteros de la República Argentina (Sufra), que reclamaba
la derogación de los exámenes psicofísicos
y la licencia nacional habilitante.
"Hoy [jueves 14] están los portones
cerrados. No entra ni sale un contenedor. Sólo hay movimiento
interno porque los camiones son nuestros, nada más",
dijeron en una de las terminales portuarias.
En Ezeiza, los depósitos de cargas estuvieron
parados lunes, martes y jueves. Los fleteros "autorizaban"
pasar la mercadería perecedera, y autos particulares. De
esta forma, los productos que entraron y salieron de la Argentina
por aire y por agua tuvieron que pagar otra vez más caro:
incumplimiento de compromisos con el exterior, imposibilidad de
abastecer las fábricas con insumos importados, y mayores
costos de almacenaje y estadía, pues el reloj monetario sigue
corriendo.
De ahí que Terminal de Cargas Argentina
(TCA) enviara un comunicado donde aseguraba que de prolongarse esa
situación, la empresa preveía realizar las presentaciones
administrativas y judiciales necesarias ante los organismos oficiales
correspondientes.
En tanto, el presidente de la Cámara
de Compañías Aéreas en la Argentina (Jurca),
Carlos Alfredo Asensio, distribuyó un documento en el que
transmitió la preocupación también de las aerolíneas
por los conflictos gremiales que afectan al transporte aéreo.
"Estos hechos, reiterativos de los padecidos en octubre de
2004, de gravedad inusitada por los efectos que provocan, obligan
a esta cámara a solicitar nuevamente acciones inmediatas
por parte de las autoridades nacionales con responsabilidad en el
tema."
La Federación Argentina de Entidades
Empresarias del Autotransporte de Carga (Fadeeac) también
se pronunció: "Quienes organizaron esta protesta pretenden
que se deje sin efecto la obligación de inscribirse en el
Registro Unico del Transporte Automotor [...]. Quieren seguir operando
en la ilegalidad, medrando con el empleo en negro y la actividad
económica no registrada".
Lucila Marti Garro
Suplemento de comercio Exterior de La Nación
del 19/04/05
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Radar
internacional
Protagonismo valioso
Soplan vientos orientales en el Mercosur. El
Uruguay aspira a ser protagonista y no sólo socio. El presidente
Tabaré Vázquez instaló ese mensaje en su visita
a Brasilia.
Es buena noticia. Si se traduce en hechos,
será un valioso aporte a la construcción del Mercosur.
Al menos por tres razones. La primera es que este "gran país
pequeño" puede contribuir a disminuir el exceso de concentración
de la dinámica de integración en la relación
bilateral de los socios mayores.
La segunda es que el Uruguay ejercerá
en el segundo semestre la presidencia pro tempore del Mercosur.
Luego, por dos años, los principales socios estarán
ocupados en sus respectivas elecciones presidenciales. Y la tercera
es que el Uruguay brinda una oportunidad a los socios mayores de
poner a prueba su vocación por modelos de cooperación
solidaria para el desarrollo. ¿No es eso lo que demandan
a los países industrializados?
Para el Uruguay, el Mercosur es vital. La geografía
y su dimensión económica lo explican. Carlos Amorín,
nuevo responsable de integración en Montevideo, señaló
con claridad -en el semanario uruguayo Búsqueda- lo que su
país espera del Mercosur: un mercado asegurado, sin restricciones,
que es lo que permite atraer inversiones y generar empleo.
Concretamente, la esencia de lo que requiere
Uruguay es un "seguro contra el proteccionismo" resultante
de acciones unilaterales de los socios mayores. Es lo que se le
prometió en el Tratado de Asunción. No es lo único
a lo que aspira. Pero como señala Amorín, es parte
de la "agenda incumplida" del Mercosur. Es lógico
entonces que Uruguay ponga énfasis en lo institucional. Esto
es, la calidad de sus reglas de juego, su cumplimiento efectivo
y, cuando es necesario, su adaptación a nuevas realidades
en forma compatible con la previsibilidad mínima que requiere
quien invierte.
Si el protagonismo uruguayo genera una dinámica
de concertación de intereses nacionales en torno de la cuestión
de la calidad institucional se estaría llegando a la médula
política y económica del Mercosur. Ello es así
precisamente porque el modelo de integración basado en reglas
de juego precarias es, en buena medida, lo que explica que tanta
retórica haya quedado en el tintero. Al respecto, y en términos
futbolísticos, Tabaré Vázquez comenzó
poniendo la pelota en los pies de su colega, el presidente Lula.
Suplemento de comercio Exterior de La Nación
del 19/04/05
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