Contenedores
Crece la competencia entre los puertos
Río Grande y Montevideo,
en auge
En los últimos cinco
años, las terminales de contenedores del país -de
Buenos Aires, Dock Sud y Zárate- sufrieron el recambio de
funcionarios del área y también los cimbronazos de
la economía nacional. Mientras tanto, los puertos de Montevideo,
en Uruguay, y de Río Grande, en Brasil, pusieron en marcha
agresivas estrategias de expansión regional.
El resultado: tres navieras
dejaron de recalar en forma directa en el puerto de Buenos Aires
-ZIM, CMA (en sus servicios de Estados Unidos y Lejano Oriente)
y P&O Nedlloyd- . Por otra parte, Terminal Zárate se
quedó sin su única operación de línea,
dado que el servicio al norte de Europa de CSAV pasó a operar
en la terminal 5 de Puerto Nuevo, según datos del Centro
de Navegación. "Hace cuatro o cinco años que
no tomamos decisiones importantes en el sector. Nos queda una última
oportunidad. Las terminales [de contenedores entre Dock Sud y Zárate]
están en una situación muy delicada", señaló
el presidente de la entidad, Patricio Campbell, en una conferencia
de prensa para impulsar el logro de una mayor competitividad en
el puerto.
.
Según el directivo,
tanto Montevideo como Río Grande están cosechando
los frutos de trabajos de consultoría realizados para asegurar
su competitividad regional. "Acá, en cambio, esto no
se hizo", dijo Campbell, y recomendó que se encarara
en breve una iniciativa de este tipo.
"Falta una política
de Estado para recuperar volumen", añadió.
Dragado
Uno de los principales aspectos
por revisar es el costo de acceso a las terminales de contenedores.
Según la entidad representativa del sector naviero, la compañía
Hidrovía SA -a cargo del dragado del canal troncal- percibe
14.000 dólares por cada barco carguero de un tamaño
promedio que visita Buenos Aires mientras que en el caso de lo cruceros
el costo es de 21.000 dólares. Estos cargos aumentaron fuertemente
porque el Gobierno decidió eliminar el subsidio que destinaba
al dragado y luego autorizó, a modo de compensación,
una suba en dólares de la tarifa del concesionario.
"Ese costo no existe en
Montevideo y Río Grande porque hay una decisión política
por la cual el dragado va por cuenta de ellos", explicó.
Por lo tanto, la opción
que le quedaría al Estado nacional, según Campbell,
es volver al esquema de subsidios como lo hace con otros medios
de transporte o incluir a Buenos Aires en la primera sección
tarifaria y no en la segunda, para que el monto que paga un buque
carguero pase de 14.000 dólares a 9400 dólares en
promedio.
Al mismo tiempo se verifican
problemas en el dragado -a cargo del Estado- del Canal Norte y del
Canal Sur, que conectan a las terminales de Puerto Nuevo y Dock
Sud con el canal troncal. Por ejemplo, en Canal Sur tendría
que estar dragado a 9,75 metros pero se verifica una profundidad
de 8,50 metros, según datos del Centro de Navegación.
Así, los barcos portacontenedores
son duramente castigados porque soportan altos costos y no pueden
hacer uso de su capacidad total, según estimó.
En el caso del servicio de
remolque de los buques, se paga 7700 dólares para ingresar
a Buenos Aires cuando para hacerlo en Montevideo las embarcaciones
pagan 6400 dólares. "En Montevideo no existe recargo
por horas extras, mientras que en Buenos Aires los buques que llegan
el fin de semana pagan un 30 o un 35% más", destacó
Campbell, y se quejó por los robos que se experimentan hoy
en día en la zona portuaria.
Justo cuando faltan medidas
para estimular la competitividad, se estarían impulsando
iniciativas que empeoran la situación, como el proyecto de
ley que prevé instaurar un impuesto en los fletes para reactivar
la Marina Mercante. "Estamos mirando mal la película",
concluyó el directivo.
Volver
|